INTERIOR. NOCHE.

Conocí a Violeta antes de conocerla. Su mamá platicaba de ella de forma tal que me intimidaba solo pensar en su sensibilidad… Pasaron los años, nos conocimos, nos hicimos amigas y un día vi Puertas, su cortometraje. En la sala de cine todas mis sospechas se confirmaron, Violeta es genial.

L O C A C I Ó N

Ciudad de México

C R É D I T O S

Realizado por Soledad Violeta

M Ú S I C A

Diego Lozano

SOY YO BUSCANDO LO QUE QUIERO 

Y ELLAS HACIENDO LO QUE QUIEREN

AGOSTO 1, 2018

YAUALA NO. 6

Interior Noche es un pedacito de su mundo interior mágico y femenino. Una pijamada íntima y sensual con susurros y terciopelo, iluminada con las lámparas de su casa.

 

Los momentos de la pieza son texturas sonoras y visuales huérfanas… imágenes y sensaciones que están buscando una película que las contenga: “Tengo ideas de cosas que me gustan y que quiero explorar en mis proyectos… Esta pieza viene de una secuencia de un guión en la que me imaginé a una chica que baila en el mar y la vemos en encuadres muy cerrados. Quería explorar ese ambiente” 

 

Cuando le pregunté a Violeta sobre el mar, me dijo que no era relevante y me compartió lo que significa Interior. Noche: “El título sale de la idea de explorar un espacio sin revelarlo, estamos en una sala, pero realmente no la sientes y no la ves. Solo es un interior y es de noche. Lo que importa son los personajes y sus acciones.”

 

La pieza dibuja una reunión real, ficcionada intencional y colectivamente a través de elementos elegidos por las chicas: la noche, el terciopelo, los pies descalzos, los susurros y la luz de las lámparas, son la escenografía para una improvisación guiada por la mirada de Violeta: “Siempre le tomo fotos a mis amigas, las invité a hacer este video para a hacer lo que hacemos normalmente, solo que esta vez nos vestimos de terciopelo y las grabé”

 

“Como mi personalidad es introvertida, usualmente estoy en las reuniones sentada, callada viendo. En esta experiencia sucedió un poco lo mismo solo que con la cámara. Estoy ahí pero nada más capturando cosas… Soy yo buscando lo que quiero y ellas haciendo lo que quieren”

 

Los rostros distintos, que parecen uno mismo, recuerdan al de Violeta que no aparece frente a la cámara. Pieles blancas y cabello obscuro. Viejas amigas que después de tantas noches ya se parecen.  

 

La música onírica atraviesa la narrativa circular y con sus notas de ensueño acaricia a las chicas y las acompaña en su ritual en tres tiempos: el silencio musical que deja escuchar a las voces que hablan bajito, las suaves texturas eléctricas y deliciosas del baile, los rasgueos atonales que describen el círculo de piernas y nuevamente el silencio que da espacio a la voz.

 

En el futuro, el mundo de Interior. Noche. tal vez sea vestido con una historia, tal vez en un exterior y tal vez de día… No tengo idea. Sin embargo este experimento no tan narrativo y no tan ficción, es una pequeña ventanita al mundo de Soledad Violeta, que cada vez que abre una puerta desborda esa sensibilidad de la que tanto hablaba Martha cuando ella era una niña.

TEXTO: Alina Montero Muller

© 2018 Yauala es una publicación de Hero

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